
En época de escasez de noticias sobre nuevos atropellos provocados por el lobby eólico, tenemos ocasión de encontrarnos, o reencontrarnos, con plumas de rara avis, que trazan con sentimiento la gran amenaza que se cierne sobre los destinos de una tierra de belleza no valorada como merece y la inocente biodiversidad que contiene. Pedro Trapiello volvía días atrás a exponer razones y sentido común sobre lo que los científicos nos advierten y que, los...